Locos por pisos en el desierto
Apartamentos de lujo en nuevos rascacielos que se agotan a una hora de ponerse en venta. Peleas para no quedarse sin un chalet de lujo en la playa.
En Dubai, y ahora también en Abu Dabi, estas escenas se han convertido en la normalidad más absoluta. Nakrha, la inmobiliaria estatal que ha vendido apartamentos de playa a David Beckham y Rod Stewart, tuvo que rechazar las ofertas de cientos de inversores en la primera promoción de su nueva urbanización playera Nakheel, en mayo. Inversores rusos que habían volado desde Moscú para comprar (y luego, con toda seguridad revender) se quejaron furiosos de la “falta de profesionalidad” de la inmobiliaria.
En Abu Dabi, 129 kilómetros más al sur, setenta pisos en la torre Al Qasisi se vendieron en menos de una hora. Los guardas de seguridad tuvieron que emplearse a fondo para controlar una multitud de inversores frustrados que esperaron hasta 14 horas para la venta de apartamentos del proyecto de Emaar en Abu Dabi.
La insaciable demanda de viviendas se traduce en subidas desorbitadas de precios. El precio medio de una vivienda en Abu Dabi ha subido un 53% en el último año. En Dubai, se calcula que sube un 15% al mes. En el mercado de oficinas, Dubai ya es la décima ciudad más cara del mundo tras una subida del 30%. Esta velocidad de construcción e inflación no suele producirse sin que el siguiente acto sea de desenlace trágico. “No va a pasar este año pero existe un riesgo real que dentro de tres o cuatro años veamos un ciclo boom bust”,dijo Marios Maratheftis, de Standard Chartered en Dubai.
MoodyZs advierte de un “claro recalentamiento inmobiliario”. La tasa de inflación general en Emiratos ya rebasa el 14%. Pero medidas correctivas como una subida de tipos o la apreciación del dirham no puede ocurrir ya que la moneda se mantiene en una tasa fija de 3,6 con el dólar . “La política monetaria de Emiratos y Arabia Saudí se decide en la Reserva Federal”, dice Maratheftis. Esto se traduce en tipos de interés reales negativos en Emiratos echando leña al fuego de la especulación inmobiliaria. Los gobiernos del golfo - salvo Kuwait- no se atreven a desvincular sus divisas del dólar por el impacto que puede tener sobre la cotización de la divisa estadounidense y, sobre el valor de dos billones de dólares en reservas de divisas.
“Desde luego, la venta de edificios el primer día es la definición de lo que es una burbuja; hay un frenesí de compras especulativos”, afirma Henry Azzam, economista jefe del Deutsche Bank en Dubai. Sin embargo, Azzam cree que haría falta un shock externo - quizás geopolítico en una región muy inestable- para desencadenar un bajón. “Un ataque estadounidense en Irán sería un desencadenante”, sentencia.
En la cumbre del Worl Economic Forum sobre expectativas de Medio Oriente celebrada en Sharm el Sheij (Egipto) en mayo, una de las conferencias se titulaba ¿Viene el crac del Golfo? Los participantes - entre ellos Sultan Ahmedn bin Sulayem, presidente de Dubai World- descartaron un pinchazo a no ser que pasara algo grave en el terreno geopolítico. “Estamos invirtiendo con más sabiduría ahora que en los años ochenta y si hubiera un crac tenemos nueve billones de dólares en el Golfo para hacerle frente”, afirma Nasser Al Saij, presidente de Amtak Finance - un grupo inmobiliario- en Dubai. El explosivo crecimiento demográfico - un 9% al año- de Dubai y un aumento estimado del 20% al año del patrimonio medio del ciudadano de renta alta pueden seguir alimentando el boom, aunque los expatriados de clase media se quejan de que no pueden comprar una casa. “Con mi sueldo, me es imposible pagar un piso para que venga mi mujer”, dice Ismail el Naggar, profesional oriundo de Egipto.
Fuente: La Vanguardia





