La casa más cara del mundo se alza en Bombay

La primera fortuna de India vivirá en un torre de 27 plantas

Un palacio acristalado y vertical para un marajá del siglo XXI. Así es Antilia, la vivienda más cara del mundo, que actualmente construye en Bombay el magnate Mukesh Ambani. Pero si los antiguos marajás vivían detrás de murallas, Ambani se aislará de los fastidios de la muchedumbre elevándose a 150 metros.

Antilia - una antilla de lujo - es en realidad un rascacielos de 27 plantas, que servirá a la vez de lugar de trabajo para el patrón de Reliance Industries y - en sus pisos superiores- de residencia familiar. El complejo, que ocupa media hectárea en el barrio de Malabar Hill, frente al mar Arábigo, estará terminado en pocos meses.

Antilia le hará la vida mucho más fácil al patrón de la mayor empresa privada india. Por la mañana, le bastará coger uno de los nueve ascensores de su encumbrado hogar para acudir al centro de conferencias sito en las plantas inferiores. Y para esquivar el tráfico no tendrá más que subir a la azotea, donde habrá tres helicópteros a su disposición. Sin olvidar que en el aeropuerto los Ambani cuentan con el Airbus personalizado que Mukesh regaló a su esposa con motivo de su último cumpleaños.

Nita supervisa la decoración de su nueva casa, que será completamente distinta en cada planta. La arquitectura y el mobiliario siguen las reglas de disposición espacial del vastu, el equivalente indio del feng shui. Los arquitectos - Perkins & Will, de Chicago - aprovechan el clima subtropical para envolver el edificio de vegetación, a modo de aislante térmico natural. Ha trascendido que una planta doble será para invitados, justo encima del nivel dedicado a gimnasio y piscina. Más arriba estarán las cuatro plantas ocupadas por la familia Ambani, unos modestos 3.250 m² , con las mejores vistas a la contaminada bahía de Bombay. Un amplio jardín al aire libre separará las plantas corporativas de la zona residencial superior. En la base, siete plantas estarán dedicadas a parking y taller de reparación de hasta 168 vehículos. Una vez terminada, se calcula que Antilia dará trabajo a seiscientos empleados. No es de extrañar que tanta ostentación haya provocado algunas críticas - no muchas - en una ciudad donde unos ocho millones de personas - la mitad de la población - viven en chabolas sin agua potable.

Fuente: La Vanguardia.es

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