Frente a la torre que avistaba piratas

Fotografías de guías de la Costa Brava de hace más de cuarenta años muestran la torre Valentina de Sant Antoni de Calonge con la masía adosada en su base y, al fondo, un tupido bosque de pinos de la falda del Puig d´en Cama. La explosión turística de los años setenta supuso la desaparición del bosque y su sustitución por residencias de veraneo de la urbanización Torre Valentina. En 1960, la masía adosada a la base de la torre fue derruida, dejando desnuda la altiva torre de vigilancia, levantada entre los siglos XVI y XVII. La torre Valentina, por su proximidad al mar, era la primera que avisaba de las razias piratas al resto de torres erigidas en dicha localidad, mediante el encendido de una hoguera en la terraza superior o mediante el toque de un cuerno.

Desde la casa que nos concierne se contempla la torre Valentina recortada limpiamente sobre el fondo marino. Se constituiría en un único y excepcional foco de atención si no fuera por la mole del edificio Edén Playa construido a pocos metros de la torre yque merece figurar en un catálogo de atentados urbanísticos perpetrados en la Costa Brava.

Eso parece haberlo tenido en cuenta el arquitecto holandés Chris Koop, del prestigioso estudio Dam and Partners, de Amsterdam, al orientar la casa y sus terrazas en el eje visual de la torre Valentina, dejando el mencionado edificio escorado de la mirada. Koop remodeló en su totalidad un típico chalet de estilo mediterráneo de finales de los sesenta y lo reconvirtió en una casa de estilo contemporáneo, con grandes ventanales para disfrutar de las vistas y un interior sin apenas tabiques.

Aposentada en una parcela en pendiente de 1.130 m2,escalonada en terrazas ajardinadas, la casa cuenta con 500 m2,incluido el apartamento independiente de invitados. Su precio de venta gira en torno a los 3.700.000 euros.

El nivel más inferior de la construcción está ocupado por el mencionado apartamento, con entrada independiente desde la calle y que goza de su propia terraza, también aislada con respecto a las de la casa principal. Consta de salón comedor con cocina incorporada, dos habitaciones y un baño.

El salón presenta la peculiaridad de dos ojos de buey perforados en los muros desde los que se ve el agua del vaso de la piscina y el juego de reverberaciones de la luz. Por su estudiado aislamiento respecto a la vivienda, este apartamento facilita la opción de alquilarlo a terceros.

En el caso de optar por esta alternativa, los invitados eventuales de la casa gozan también de de su intimidad mediante dos habitaciones independientes con sus respectivos cuartos de baño, situadas al lado del apartamento.

La planta baja de la casa principal es un espacio diáfano que alberga la cocina, frente a ella una mesa de comedor de madera maciza, en un recodo un salón y un espacio destinado a juego de los niños, separado del resto por un tabique abierto. La estancia se asoma a una terraza porticada, con una pérgola a modo de comedor de verano. En un nivel inferior se ubica la gran terraza solárium en torno a la piscina, climatizada y depurada por sal.

En la planta superior se ubica otra gran estancia diáfana que alberga un agradable salón de moderno diseño desde el que se disfruta de impresionantes vistas de la costa. La vista alcanza una mayor panorámica desde la suite y su terraza situada en la última planta. El dormitorio, decorado con una foto de Helmut Newton, incorpora el baño yel vestidor, separado por paredes sin puertas. Completan la plantan dos llamativos dormitorios para los niños decorados al estilo oriental.

Fuente: La Vanguardia

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