De usos y abusos

LOS JÓVENES PROFESIONALES que enfocan su creatividad, su diseño y sus habilidades hacia el campo del hábitat proponen una nueva estética más ética, para intentar frenar el despilfarro de los recursos naturales

Reciclar es volver a introducir en el ciclo de producción y consumo materiales obtenidos de residuos. Tanto el término como sus actividades se han vuelto de dominio público y se aplican en muchas áreas productivas, económicas, sociales e incluso políticas y humanas. Algunos jóvenes que se dedican al hábitat de manera profesional proponen cambiar los procedimientos caducos que despilfarran recursos naturales.

La quinta edición de DecorHàbitat, la feria del diseño que se ha celebrado en Lleida, quiere ser referente de una nueva generación. Prueba de ello es la extraordinaria energía de propuestas menos comerciales que, lejos de buscar solamente negocio, apuestan por ideas innovadoras.

Innova Designers, un estudio leridano de diseño encabezado por los hermanos Diego y Pedro Serrano, ha participado con tres proyectos distintos que pretenden mostrar otras formas de concebir la vivienda, siempre inspiradas en la cultura del reciclaje y la sostenibilidad. El proyecto Atipic House consiste en una selección de productos singulares pero existentes en el mercado, integrados en un espacio conceptualmente diferente. Ha sido un ejercicio de diseño estético, arquitectónico e industrial que ha superado las fronteras de lo convencional y lo comercial para conseguir el objetivo de respeto al medio ambiente. Proponen formas ingeniosas de ahorro energético, como una cocina vitrocerámica que se alimenta de la energía de un acumulador eléctrico conectado a una dinamo, y se mueve mediante una bicicleta estática. Al pedalear, las calorías quemadas durante el ejercicio se transforman en la energía necesaria para cocinar lo que hay que consumir después para recuperarse del esfuerzo. Así, de esta manera, queda cerrado el círculo energético.

Otra de las propuestas de Innova Designers ha consistido en reutilizar el material de desecho generado por el montaje de la feria, convirtiéndolo en la materia prima de la decoración y el montaje de la cafetería y restaurante. El cocinero Joan Burgués, del restaurante Cassia, elaboró una carta especial, sana y ecológica.

El tercer proyecto se llamaba Parasit House y se presentó como símbolo de boicot al sector inmobiliario en una performance. Consta de una caja que contiene objetos como tornillos, una malla militar mimética, pinzas para conectarse a la batería del coche, llave especial para abrir cuadros eléctricos municipales, mangueras… Es un producto revolucionario que sirve para instalarse en cualquier sitio y conseguir una vivienda parasitaria propia.

En dos de estos proyectos ha colaborado el colectivo Vaho. Desde hace más de cinco años, reutilizan materiales industriales para confeccionar bolsas, muebles o vestimenta. Su trabajo se define como trashion:un sentimiento y una actitud que convierte en moda los desechos, uniendo el trash (basura, en inglés) y el fashion (moda) de la forma más útil posible. Comenzaron haciendo bolsas de banderolas publicitarias, pero hacen muchas otras cosas sorprendentes: butacas, mesas y huertos urbanos. Actualmente acaban de abrir su propia tienda en el centro de Barcelona. Parte de la producción de Vaho la fabrican los presos de la cárcel Modelo de Barcelona y la fundación privada de ayuda a personas con disminución psíquica CEOEl Maresme, de Mataró (Barcelona). El modo de trabajar y sus principios éticos quedan patentes en la etiqueta interior donde se indica: “Producto confeccionado dignamente”.

De eso se trata, de rodearse de cosas útiles que permitan una vida más digna, respetuosa y saludable. Una conciencia que emerge con fuerza.

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