Alan Abramowitz, que ha pronosticado con acierto los presidentes de EE. UU. desde 1988
“Obama tiene añoymedio para arreglar la crisis o hundirse”
65 años. Soy politólogo en la Universidad de Emory y autor del modelo de predicción que ha acertado los resultados electorales desde 1988. Soy judío: otra de las minorías no blancas que ahora deciden presidencias. Fui ejecutivo en la campaña McGovern: la derrota enseña más
Si el presidente Obama no logra que EE. UU. supere la crisis antes de año y medio…
… Y con EE. UU. el mundo…... Antes de las elecciones al Congreso de mitad de legislatura en el 2010, habrá perdido su reelección.
… Como unos cuantos presidentes más. … Así que está apostando por la aplicación contra reloj de una agenda económica que requiere un enorme apoyo social, y lo está consiguiendo gracias a una campaña continua mantenida con las nuevas tecnologías.
¿Para qué la quiere? Si ya manda.
Un presidente de EE. UU. se define más por lo que no puede que por lo que puede. Piense que nuestro sistema fue diseñado por revolucionarios que escapaban de los absolutismos europeos. Sin el apoyo del Congreso, el presidente no puede hacer casi nada.
Pues que maniobre en el Congreso.
No es tan fácil como antaño. El país está radicalizado y dividido como nunca en dos grandes partidos, y el Congreso es su reflejo.
A pactar tocan.
Hoy es muy difícil si no tienes grandes complicidades sociales. Antaño, el presidente lograba sacar adelante sus medidas con el apoyo coyuntural de republicanos moderados - del Este- o de demócratas conservadores - del Sur-: ahora ese centro se ha esfumado.
¿Qué ha pasado?
Votantes y congresistas republicanos se han desplazado claramente a la derecha mientras los demócratas lo han hecho - menos-a la izquierda. Y esa nítida división izquierdaderecha se mantiene en todas las grandes cuestiones de Estado: cómo salir de la crisis; Iraq; la reforma de la sanidad, el cambio climático o los impuestos.
¿Cómo consigue gobernar, entonces?
El presidente sigue necesitando a sus votantes movilizados ya no para votarle, pero sí para que influyan en el Congreso, donde se votan ahora las medidas que prolongarán o acortarán la crisis y dirimen su reelección.
¿Cómo influye a los congresistas?
De abajo arriba: y no sólo a los congresistas republicanos. Sólo esa comunicación directa con sus bases - sigue siendo enormemente popular-le ha permitido capear, por ejemplo, una rebelión en su propio partido contra la inyección de enormes sumas de dinero público en los bancos mal gestionados.
Eso mosquea a cualquiera.
El reparto de bonus millonarios a los directivos de la mal gestionada AIG ha sido la última piedra de escándalo. Otras iniciativas delicadas también requieren comunicación personal más allá de los informativos de televisión como la probable cesión de soberanía financiera a un organismo supervisor internacional: recuerde que nuestro país nació en una guerra de Independencia.
Aquí ya estamos acostumbrados, para bien, a ceder soberanía a la UE.
La cuestión fiscal divide también en dos grandes bloques a los estadounidenses: hoy pagan más las clases medias, y la presidencia quiere que paguen más los más ricos, pero lo cierto es que la palabra impuestos pone los pelos de punta a todos. Y, en fin, está la agenda del cambio climático…
Los demócratas se lo creen más.
… No está tan claro: piense que exige el cierre o el recorte de empleos en industrias clave como el petróleo o el carbón.
¿Cómo moviliza el presidente Obama? Durante la campaña, su equipo logró millones de direcciones de e-mail y números de móvil para SMS que pedía para enviarles mensajes personales informándoles de sus decisiones: uno fue el del anuncio de quién iba a ser el vicepresidente. Ahora el equipo presidencial sigue utilizando esa gigantesca red para movilizar a sus bases.
¿Y continúa mensajeando al pueblo?
Así logró el apoyo de los tres últimos senadores republicanos moderados - necesitaba 60 votos y sólo tenía 57-para su último paquete de estímulo económico. Fueron sensibles a esa atmósfera de movilización.
¿No tuvo que ceder algo a cambio?
Tuvo que reducir la inversión pública y moderar su incremento fiscal, pero gracias a esa atmósfera propicia logró sus votos y aprobó el paquete de estímulo.
¿Cuánto durará su crédito político?
Ese año y medio. Este será un mandato a una sola carta: la reactivación económica. Por ahora, el ciudadano acepta que no es cuestión de semanas sino de meses, pero a finales del 2010 ya no entenderá que sea un asunto de años. De momento, Obama aguanta en las encuestas. La novedad es lo poco que le apoyan quienes no le votaron.
Aquí se apoya sólo al que votaste.
En cambio, en EE. UU. el presidente obtenía tradicionalmente apoyo mayoritario, incluso de quienes no le habían votado.
No creo que Bush júnior lo tuviera.
Otra excepción, pero en los 50, 60 y 70, Eisenhower, Kennedy, Johnson y hasta Nixon gozaron de ese apoyo bipartidista: era un respaldo a la institución más allá de los partidos. Hoy Obama tiene el 90 por ciento de apoyo de sus votantes, pero sólo el 30 por ciento de los votantes republicanos. Por eso le es tan necesario tener movilizados a los suyos mientras pueda.
¿Y en política exterior aún moviliza?
Está apostando por una aproximación multilateral a los puntos calientes del globo: en Afganistán, por ejemplo, espera la colaboración directa de la UE. En cuanto a China, Rusia, Siria e Irán, su agenda ya está exhibiendo más persuasión diplomática que músculo militar.
Fuente: La Vanguardia
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